miércoles 24 de junio de 2009

Me enamoras..



Llegué allí tras unos días duros.. Pero es que nada más llegar, todo empezó a fluir, poco a poco fui encontrando respuestas y me empecé a encontrar mejor.

Y es que esas aguas, esos paisajes, esa gente tan agradable, es un paraíso que me atrae, que me hace sentir viva. .que me llena por dentro, que me da esa sonrisa que no se me puede borrar... que me hace mirar y soñar, y perderme entre esas tierras.

Nos alojamos en un sitio, que la verdad es que era muy peculiar. Era un edificio muy antiguo, con todo lleno de moqueta y alfombras. Ibas subiendo las escaleras y chirriaban, todo muebles muy muy antiguos, los cuadros, la decoración.. La verdad es que era digno de una casa de miedo, y ni siquiera me atreví a bajar las escaleras yo sola sino oía a gente alrededor, iba corriendo de un lado para otro... Incluso llegamos a grabar un vídeo jeje.

Un fin de semana, que estaba previsto para descansar, pero sirvió para mucho más. Para encontrarme, .., para encontrarme con ese sitio, para cargarme por dentro y poder tomar poco a poco esas decisiones que allí llegaron.

Gracias Asturias... por regalarnos esos sitios

domingo 14 de junio de 2009

Simplemente feliz


Pasaba delante tuya, y te miraba..
Con ojos tristes, porque podía verte poco rato.
Con ojos alegres, porque transmites esa fuerza que necesito.
Con esperanza, porque es lo que siento al oírte..
Con tranquilidad.. a la vez que nerviosa por ver tu estado hoy...
Hacía tiempo que no me ponía el traje, cogía la tabla e iba en tu busca.
Pero hoy, he andado hacia ti, el agua estaba fresquita, pero era agradable, poco a poco me iba mojando, hasta que ya no podía andar más y me he tumbado en la tabla y he empezado a remar.
No había muchas olas, un día tranquilo, pero cuando he cogido la primera, ha sido esa sensación que sólo se tiene en ese momento.
Sientes que te empuja, peleas porque te lleve y cuando te engancha.. te levantas, y parece que vuelas sobre ella,.., son unos segundos, de una ilusión indescriptible, te sientes viva, te sientes llena, te sientes libre .. y en ese momento que sientes tantas cosas.. pierdes el equilibrio te caes, y a mi me da por reírme..
Por tirar del "invento", coger de nuevo la tabla, media vuelta y a por otra.. satisfecha de la primera ola, en busca de una segunda.
Porque la libertad de estar en el mar, donde te sientes pequeñita, con todo el agua a tu alrededor, disfrutando, de una cosa tan simple como es el agua.. del sol.. de un rato de desconexión...
Es para vivirlo.
Y es lo maravilloso que tiene este lugar, que vas dos horas al agua, vuelves a casa y eres otra persona, parece que has estado en un viaje de esos maravillosos que has desconectado de todo.. y vuelves a tu vida normal con las energías renovadas.
.. gracias mar..

sábado 6 de junio de 2009

La Chica ( Marc E. Boillat de Corgemont Sartorio)


Dos monjes estaban peregrinando de un monasterio a otro y durante el camino debían atravesar una vasta región formada por colinas y bosques.

Un día, tras un fuerte aguacero, llegaron a un punto de su camino donde el sendero estaba cortado por un riachuelo convertido en un torrente a causa de la lluvia. Los dos monjes se estaban preparando para vadear, cuando se oyeron unos sollozos que procedían de detrás de un arbusto. Al indagar comprobaron que se trataba de una chica que lloraba desesperadamente.
Uno de los monjes le preguntó cuál era el motivo de su dolor y ella respondió que, a causa de la riada, no podía vadear el torrente sin estropear su vestido de boda y al día siguiente tenía que estar en el pueblo para los preparativos. Si no llegaba a tiempo, las familias, incluso su prometido, se enfadarían mucho con ella.

El monje no titubeó en ofrecerle su ayuda y, bajo la mirada atónita del otro religioso, la cogió en brazos y la llevó al otro lado de la orilla. La dejó ahí, la saludó deseándole suerte y cada uno siguió su camino.

Al cabo de un rato el otro monje comenzó a criticar a su compañero por esa actitud, especialmente por el hecho de haber tocado a una mujer, infringiendo así uno de sus votos. Pese a que el monje acusado no se enredaba en discusiones y ni siquiera intentaba defenderse de las críticas, éstas prosiguieron hasta que los dos llegaron al monasterio. Nada más ser llevados ante el Abad, el segundo monje se apresuró a relatar al superior lo que había pasado en el río y así acusar vehementemente a su compañero de viaje.

Tras haber escuchado los hechos, el Abad sentenció: "Él ha dejado a la chica en la otra orilla, ¿tú, aún la llevas contigo?".

lunes 25 de mayo de 2009

Examenes?


Es curioso que cuanto más tienes que estudiar, más planes alternativos se te ocurren, más piensas en las vacaciones, más gente te llama, echan mejores series en la tele, encuentras libros más interesantes para leer...
Vas dejando todas esas cosas para cuando acaben los exámenes, pero cuando acaban yo sólo pienso en una cosas: dormir.. descansar y pasar absolutamente de todo.
¡Suerte! y que pasen rápido estas tres semanas...

jueves 14 de mayo de 2009

Así son las cosas


Así son las cosas, unos días reímos.. todo es luz, todo brilla y tenemos ganas de comernos el mundo...
Otros días, son más oscuros, queremos escondernos, quedarnos en casa, mirar por la ventana con nostalgia, ver la gente como pasea, mientras tu te quedas quieta y disfrutas de estar cobijada donde nadie te encontrará si tú no quieres que lo hagan.
Porque cada día es de un color, pero todos los días los vivimos... de todos los días aprendemos y todos forman parte de nuestros recuerdos.
Por ti, por mi, por el pasado, por el presente y por el futuro...

martes 12 de mayo de 2009

La sirenita - Hans Christian Andersen-

Había una vez, en el fondo de los mares, un
poderoso hombre que gobernaba las aguas de
todo el mundo. Aunque hacía tiempo que estaba
viudo, no se acostumbraba a estar al cuidado de
tantas cosas y también al de sus jóvenes hijas,
seis sirenitas que vivían con él en el castillo junto
con la abuela de estas y su propia madre que
estaba al cuidado de las princesas.

La mas hermosa de todas era la menor, de solo
nueve años. Todas sentían felicidad al recoger
objetos humanos que caían al fondo del mar y jugaban
con ellos. Muchas veces restos de barcos hundidos con
sus náufragos. Pero la mas pequeña, solo necesitaba
unas cuantas flores y una pequeña estatua de mármol
que representaba a un niño humano.

Por costumbre las princesas al cumplir los quince años
viajaban a la superficie para poder ver durante unos
momentos. La pequeña sirenita lo deseaba mas que
nada pero sufría porque era la última que podría verlo.
Sus hermanas al llegar a esa edad viajaban a las orillas
de las playas y contemplaban los barcos y las personas
que por allí estaban y después al volver contaban todo
con detalle a las demás.

Por fin, al pasar seis largos años le llegó el turno a la menor
de las sirenas y llena de alegría cuando estuvo lista nadó
rápidamente a la superficie y se escondió tras un barco anclado en el
puerto.

Allí vio como dentro de él se celebraba una fiesta.
Era la celebración del cumpleaños de un príncipe. A la
sirenita le gustó mucho y pasó toda la noche mirándolo.
Pero le entró sueño y se quedó dormida en la orilla y
cuando el príncipe salió del barco la vio dormida y la
despertó. No estaba asustado por sus aletas y empezó a
hacerle preguntas. La sirena respondió como pudo y se
hicieron amigos. Cuando llegó la hora de volver a su
hogar, la sirena se despidió de él y prometió volver a
subir más veces para verlo. Y así la Sirenita consiguió
hacer realidad su sueño de ver a un humano y ser su
amiga.

lunes 11 de mayo de 2009

Porque sobran las palabras